No me canso de mirar ese reloj. Aún quedan tres horas y 45 minutos para verle. Hace tan sólo dos días que no le veo, pero para mí han sido una eternidad. Llevo horas tirada en mi cama pensando en que va a pasar cuando estemos juntos. Después de tanto tiempo, sigo teniendo los mismos nervios por verle que el primer día que nos besamos. Fue tan especial. Estamos los dos solos, tranquilos, alejados del mundo que nos rodeaba diariamente, a la luz de la luna sentados en el césped de un gran parque. Bajo la luz de esa luna que brillaba tanto ese día para nosotros, ese día en que me besó lentamente. Fue mágico. Nos mirábamos avergonzados y con grandes sonrisas en nuestros rostros. Ambos estábamos tan felices de aquel momento. Imagino sus labios posados en los míos, besándome como esa primera vez. Me encantan sus labios. Son tan suaves y delicados. Me encanta cuando me abraza y me llega ese olor, un olor dulce, ese olor a él, ese olor que tanto me gusta . Me encanta llegar a mi casa después de haber estado con él, acostarme en la cama y olerme la ropa, oler a él y recordar esa mágica tarde que he pasado a su lado.

muy bonito.
ResponderEliminarMuchas gracias. Te quiero.
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