Hoy en uno de tantos momentos filosóficos de mi vida me plantee el por qué de las cosas, especialmente una:
El por qué no habrá algo que nos haga una especie de lavado de malos recuerdos, de cosas que quieres olvidar, de sentimientos que quieres eliminar porque tan solo te hacen mal y te hacen llorar y sentirte mal, de cosas que no quieres recordar, de cosas que hubieras querido que no pasaran o simplemente te arrepientas de ellas o únicamente momentos que te lo hicieron pasar mal.
Mi mitad, mi querida mitad, llego a una conclusión:
Porque los recuerdos solo se hacen cuando un hecho realmente importante, ya sea malo o bueno, jamás se repetirá.
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